El presidente interino de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Sebastián Daroca, advirtió públicamente que Bolivia enfrenta una crisis energética de magnitud creciente y que, de no adoptarse medidas urgentes, el país podría pasar de exportador a importador de gas natural en un horizonte de cuatro a cinco años.
Diagnóstico oficial: reservas en caída sistemática
En declaraciones formuladas al canal Unitel, Daroca señaló que la falta de inversión sostenida en exploración ha provocado un descenso continuo tanto en las reservas como en los volúmenes de producción de gas y líquidos. El funcionario, quien ocupaba la gerencia de Operaciones de la empresa antes de asumir la presidencia interina, calificó la reversión de esta tendencia como una prioridad nacional.
«La falta de inversión que en los últimos años ha generado que nuestras reservas vayan cayendo sistemáticamente, nuestra producción de gas y líquidos caiga, y esto es una tendencia que tenemos que revertir como prioridad nacional», afirmó Daroca.
La producción de gas del país registró su punto máximo en 2014, cuando alcanzó aproximadamente 60 millones de metros cúbicos diarios (MMmcd). Desde entonces, los volúmenes se redujeron casi a la mitad hacia 2024, como resultado del agotamiento natural de yacimientos, la insuficiente actividad exploratoria y deficiencias en la gestión sectorial.
Reorganización institucional en medio de la emergencia
Las declaraciones de Daroca coinciden con un proceso de renovación en la cúpula del sector hidrocarburífero boliviano. La anterior presidenta de YPFB presentó su renuncia en semanas recientes, al igual que el ministro de Hidrocarburos, lo que derivó en el nombramiento de Daroca como titular interino de la petrolera estatal bajo la administración del presidente Rodrigo Paz.
Paralelamente, Bolivia atraviesa una crisis de abastecimiento de combustibles que se extiende por más de dos meses. El problema tuvo su origen a mediados de enero de 2026, poco después de que el gobierno eliminara las subvenciones a los combustibles y ajustara precios que habían permanecido fijos durante veinte años. En febrero, las autoridades reconocieron la distribución de gasolina de baja calidad, aunque ofrecieron versiones variables sobre su origen: desde residuos de goma y manganeso en tanques de almacenamiento hasta denuncias de redes delictivas que habrían adulterado el producto.
Compensaciones y nuevas tensiones por el diésel
Ante los daños vehiculares reportados por conductores, YPFB implementó un mecanismo de compensación. Según datos de la empresa, hasta la primera semana de abril se habían desembolsado 9,7 millones de bolivianos —equivalentes a más de un millón de dólares— para resarcir a más de ocho mil choferes afectados.
A ello se sumó, en las últimas semanas, una escasez de diésel que el gobierno atribuyó a la sobredemanda generada por la temporada agrícola. Daroca informó que se incrementaron los despachos y anticipó la normalización del suministro en el corto plazo.
Próximos pasos ante la alerta sectorial
Dirigentes del sector transporte de La Paz anunciaron movilizaciones para exigir soluciones definitivas a la crisis de combustibles. Varios analistas del sector advierten que los problemas simultáneos de calidad, abastecimiento y producción reflejan un deterioro estructural del sistema energético nacional. Desde YPFB, la nueva conducción deberá presentar un plan de acción que contemple incentivos para la inversión en exploración y medidas concretas para frenar el declive productivo antes de que la situación alcance un punto de no retorno.